30 de enero de 2008

Nadie muere nunca de superpoblación

Sólo lean y miren la fecha de la cita :(
La traducción es mía, sabrán disculpar.

Nadie muere nunca de superpoblación

Aquellos de nosotros que estamos profundamente preocupados acerca de la población y el ambiente -"ecolocos", se nos llama- somos acusados de ver herbicidas en los árboles, polución en arroyos que corren, radiación en las rocas, y superpoblación en todas partes. Hay méritos en esa acusación.
Yo estaba en Calcuta cuando el ciclón golpeó Bengal Oriental en Noviembre de 1970. Los primeros reportes hablaron de 15.000 muertos, pero las estimaciones escalaron rápidamente a 2.000.000 y luego bajaron a 500.000. Un lindo número redondo: servirá tanto como cualquier otro, pues nunca lo sabremos con certeza. Los inmobrados que murieron, gente "sin importancia" situada más allá de los límites de la estructura social de poder, no dejaron rastros de su existencia. Los padres pakistaníes compensaron la pérdida de población en sólo 40 días, y el mundo prestó atención a otros asuntos.
¿Qué mató a esas desafortunadas personas? El ciclón, dijeron los periódicos. Pero uno puede decir con igual lógica que los mató la superpoblación. El delta del Ganges está apenas sobre el nivel del mar. Cada año mueren varios miles de personas en tormentas comunes. Si Pakistán no estuviera superpoblado, ningún hombre cuerdo llevaría a su familia a semejante lugar. En términos ecológicos, un delta pertenece al río y al mar; el hombre irrumpe allí a su propio riesgo.
En la red de la vida cada evento tiene muchos antecedentes. Sólo por una decisión arbitraria podemos designar a un sólo antecedente como "causa". Nuestra elección está sesgada - sesgada para proteger nuestros egos contra el ataque de las verdades que no son bienvenidas. Como T.S. Elliot lo puso en Burnt Norton:
Sigue, sigue, sigue, dijo el pájaro: la humanidad
no puede soportar muy bien la realidad.

Si fuéramos a identificar la superpoblación como la causa de medio millón de muertes, nos estaríamos amenazando con una pregunta para la que no sabemos la respuesta: ¿Cómo podemos controlar la población sin recurrir a medidas repugnantes? Cerramos temerosamente nuestras mentes a todo un inventario de posibilidades. En cambio, decimos que un ciclón causó las muertes, librándonos así de la responsabilidad por estas y futuras catástrofes. El "Destino" es tan reconfortante.
Cada año ponemos en la lista a la tuberculosis, la lepra, las enfermedades entéricas o los parasitos animales como la "causa de muerte" de millones de personas. Es bien sabido que la malnutrición está conectada con la superpoblación. Pero la superpoblación no es llamada la causa de la muerte. No podemos soportar el pensamiento.
En este momento la gente muere de enfermedades respiratorias en Tokyo, Birmingham y Gary, debido a la "necesidad" de más industria. La "necesidad" de más alimentos justifica la sobrefertilización de la tierra, lo que lleva a la eutroficación de las aguas, y hace bajar la producción de peces - lo que lleva a una mayor "necesidad" de alimentos.
¿Qué diremos cuando se corte el suministro de energía algún lindo verano en la costa este y varios miles de personas mueran postrados por el calor? ¿Culparemos al tiempo? ¿O a las compañías por no construir suficientes generadores? ¿O a los ecolocos por insistir con los controles de contaminación?
Una cosa es segura: no culparemos a la superpoblación. Nadie muere de superpoblación. Es impensable.

Garret Hardin, University of California, Santa Barbara
Science, New series, Vol. 171, 3791 (Feb 12, 1971), 527.